Fernando Sánchez Castillo y ‘La Perla Peregrina’ en el Palacio de Velázquez | Museo Reina Sofía

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Fernando Sánchez Castillo cuestiona las narrativas del poder en el Palacio de Velázquez con ‘La Perla Peregrina’

El Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía presenta en su sede del Palacio de Velázquez, ubicado en el Parque del Retiro de Madrid, la exposición individual ‘Fernando Sánchez Castillo. La Perla Peregrina’. Comisariada por Ferran Barenblit, esta ambiciosa revisión de media carrera reúne cerca de 200 obras —entre esculturas monumentales, instalaciones, piezas en proceso, vídeos y acuarelas— y permanecerá abierta al público con acceso gratuito hasta el 8 de marzo de 2027. La muestra marca además la reapertura oficial del histórico edificio de la capital tras someterse a obras de rehabilitación y mejora de accesibilidad.

Una metáfora sobre la memoria, la autoridad y el coleccionismo histórico

La propuesta toma su título de la célebre Perla Peregrina, una joya hallada en Panamá en el siglo XVI que llegó a la corte de Felipe II, fue retratada por Diego Velázquez en los lienzos reales y, tras un convulso recorrido histórico que involucró a José Bonaparte, Richard Burton y Elizabeth Taylor, acabó en el circuito internacional de subastas. Para el artista madrileño Fernando Sánchez Castillo (Madrid, 1970), el proceso de gestación de una perla —surgido de la irritación provocada por un cuerpo extraño en un organismo— sirve como analogía de cómo los Estados y las estructuras de poder recubren la violencia originaria y las fracturas históricas con relatos oficiales y ceremoniales de belleza.

Deconstrucción monumental y espacio de producción en vivo en Madrid

A través de la modificación de escalas, funciones y materiales, la práctica de Sánchez Castillo desmonta la iconografía de la autoridad en obras como ‘Ciudad sin héroes: Bolívar’ (2001), junto con piezas que resignifican restos de monumentos y símbolos autoritarios. Como punto diferencial para el ecosistema del arte contemporáneo en España, el artista ha trasladado parte de su propio taller de creación al Palacio de Velázquez, convirtiendo el espacio en un set de producción activo a lo largo del periodo expositivo. Esta aproximación posiciona la exposición como un hito imprescindible en la agenda cultural de Madrid para coleccionistas, críticos e instituciones del mercado del arte.