Una pieza de incalculable valor histórico y artístico ha resurgido en Países Bajos: el cuadro ‘Retrato de una joven’ del artista neerlandés Toon Kelder (Róterdam, 1894-1973), que formaba parte de la célebre colección del marchante de arte judío Jacques Goudstikker y fue expoliado por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial.
El descubrimiento se produjo en la vivienda de la nieta de Hendrik Alexander Seyffardt, un general neerlandés que comandó una unidad de las Waffen-SS. Fue un descendiente de Seyffardt, quien desconocía su lazo familiar con el colaboracionista nazi, quien hizo pública la existencia de la obra a través del conocido «detective del arte» Arthur Brand.
Un Legado de Saqueo y Resistencia
La historia de Jacques Goudstikker es un sombrío recordatorio del devastador saqueo artístico perpetrado por el régimen nazi. Goudstikker, un destacado marchante de arte antiguo en Ámsterdam, se vio forzado a huir de Países Bajos en mayo de 1940 tras la invasión nazi. Dejó atrás aproximadamente 1.400 obras de arte, la mayoría de las cuales fueron confiscadas por figuras como Hermann Göring, el comandante supremo de la fuerza aérea alemana.
La familia Goudstikker ha librado una incansable batalla por la restitución de su patrimonio durante décadas, logrando la recuperación de más de 200 obras de arte del gobierno neerlandés en 2006.
El hallazgo del ‘Retrato de una joven’ es doblemente significativo por el contexto en el que aparece. Hendrik Alexander Seyffardt, quien fue asesinado por combatientes de la resistencia neerlandesa en 1943, es una figura controvertida en la historia del país. La pintura, que presenta una etiqueta de Goudstikker en su reverso y el número 92 (correspondiente al catálogo del marchante), habría permanecido en la familia de Seyffardt durante décadas.
Implicaciones Éticas y Legales
El descendiente que alertó a Arthur Brand expresó su vergüenza y el deseo de que la pintura sea devuelta a los herederos de Goudstikker. Sin embargo, la nieta de Seyffardt, actual poseedora, ha declarado que desconocía que la obra fuera saqueada, a pesar de que Brand indica que ella misma había comentado a un familiar que era «arte judío saqueado, robado a Goudstikker. Es invendible. No se lo digas a nadie».
Este caso subraya la complejidad legal de la restitución de arte expoliado por los nazis. Aunque los abogados de los herederos de Goudstikker han confirmado el expolio y exigen la devolución de la obra, la policía no puede intervenir debido a la prescripción del delito de robo. Además, el Comité de Restitución neerlandés carece de autoridad para obligar a particulares a devolver obras de arte.
La situación ha sido comparada con otro notable hallazgo de 2025, cuando otra pintura de la colección Goudstikker, ‘Retrato de una dama’ de Giuseppe Ghislandi, apareció en un anuncio de venta de propiedades en Argentina. Ambos casos evidencian la persistencia de obras de arte saqueadas en colecciones privadas y la continua labor de recuperación por parte de los herederos y detectives de arte.
