Naturalezas Vivas en el Centro Niemeyer: Un Manifiesto Biocultural del Paisaje
El Centro Niemeyer de Avilés, en Asturias, acoge en la planta baja de su Cúpula la exposición «Naturalezas Vivas», abierta al público hasta el próximo 27 de septiembre. Comisariada por María Toral, la propuesta se articula como una de las piedras angulares de la I Bienal Climática: arte, industria y territorio, invitando a una relectura del género del paisaje no como mero escenario contemplativo, sino como un manifiesto biocultural que interpela al coleccionismo de arte y a la sociedad contemporánea sobre la sostenibilidad del planeta.
Préstamos Institucionales y Grandes Nombres del Arte
El proyecto destaca por su rigor conceptual y un sobresaliente diálogo institucional dentro del ecosistema del arte en España. La muestra reúne préstamos de instituciones tutelares como el Museo Nacional del Prado, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, el IVAM y el Museo de Bellas Artes de Asturias, complementados con fondos corporativos e institucionales como el Banco de España, la Fundación Telefónica o la Colección Pérez Simón.
El recorrido expositivo se articula en tres secciones vertebradoras —El origen, La mano del hombre y El retorno y la reconciliación— que trazan la evolución de la mirada artística sobre el entorno natural. La nómina de creadores representados abarca desde la pintura barroca e histórica hasta las vanguardias y el arte plástico contemporáneo, con firmas emblemáticas como Juan de Arellano, Joaquín Sorolla, Salvador Dalí, Joan Miró, Benjamín Palencia, José Guerrero, Antoni Tàpies, Rafael Canogar, Robert Rauschenberg, David Hockney, Bill Viola, Miquel Barceló, Jaume Plensa, Isabel Muñoz y Sebastião Salgado.
Claves del Proyecto: Entrevista con la Comisaria María Toral
¿Qué convierte a «Naturalezas Vivas» en un tema pertinente en estos momentos?
Esta exposición, organizada con motivo de la I Bienal Climática, propone una reflexión sobre el futuro del planeta a través de una mirada retrospectiva que nos permite comprender el presente. Tradicionalmente, en el arte hablamos de ‘naturaleza muerta’, pero aquí invertimos el concepto: buscamos reactivar nuestra conexión con el entorno y resaltar que somos parte de ella, no sus dueños. Hemos seleccionado más de un centenar de obras que abordan cuestiones como el ecosistema, los fenómenos atmosféricos, la gestión del agua, la agricultura, la ganadería, la biodiversidad, las infraestructuras energéticas o los recursos naturales. Todo ello con un propósito claro: contribuir a que lo declarado en la Carta Mundial de la Naturaleza de 1982 de las Naciones Unidas trascienda el ámbito declarativo y se materialice en acciones concretas.
La exposición analiza la idea del paisaje como construcción física, cultural y emocional. ¿Qué aspectos llamarán más la atención del espectador?
Creo que el propio planteamiento de la exposición. Resumir la evolución del paisaje es un reto. A partir de esta premisa, el recorrido se articula en tres secciones que disponen un espacio para invitar a la introspección y a reconsiderar nuestro lugar en el mundo, no como meros espectadores. La idea es que el visitante entienda que las artes visuales, la filosofía y la literatura se han volcado siempre en la naturaleza y en la posición del ser humano dentro de ella.



