El proceso de selección para el nuevo director del Centro Galego de Arte Contemporánea (CGAC) en Santiago de Compostela ha desatado una ola de críticas y preocupación en el sector artístico gallego. La controversia se centra en la restrictiva exigencia de que los candidatos sean funcionarios de la categoría A1, una condición que, según numerosas voces, limita drásticamente el abanico de profesionales cualificados y pone en riesgo la autonomía y proyección internacional de la institución pública.
Un Proceso Cuestionado y la Reacción del Sector
La polémica actual resuena con antecedentes, recordando procesos de selección ya controvertidos en 2009 y 2015. La asociación cultural gallega Vegliota, integrada por artistas, diseñadoras, investigadoras y comisarias, ha emitido un comunicado público denunciando el “ninguneo” y las “malas prácticas” por parte de la clase política en la gestión del CGAC. Este pronunciamiento ha sido respaldado por figuras destacadas del arte contemporáneo nacional, como el director del Museo Reina Sofía, Manuel Segade, y artistas de la talla de Muntadas y Juan Uslé.
La performer Lua Gándara también ha captado la atención con un vídeo viral en redes sociales, donde se postula irónicamente para el puesto, utilizando la sátira para subrayar lo absurdo de la limitación a solo funcionarios A1. Su acción pone de manifiesto cómo esta barrera burocrática excluye a profesionales con trayectorias brillantes y diversificadas, esenciales para la dirección de un centro de arte contemporáneo de primer nivel.
El Temor al Desmantelamiento Institucional
El sector cultural gallego viene observando con preocupación lo que considera un progresivo “desmantelamiento” del CGAC, institución inaugurada en 1995. Entre las quejas, se señala la reducción de plazas esenciales para su desarrollo, la amortización de puestos clave como el de conservador jefe en 2016, y la supresión de su Patronato, máximo órgano de gobierno, representación y administración, que ha sido sustituido por un Consejo Asesor con funciones meramente consultivas.
Estas decisiones, según el comunicado de Vegliota y otras entidades culturales como la Asociación Gallega de Profesionales de la Gestión Cultural, el Departamento de Historia del Arte de la USC y la Mesa Sectorial del Arte Contemporáneo, debilitan la capacidad de maniobra del CGAC y comprometen su proyección internacional, limitando la posibilidad de construir un proyecto “crítico, riguroso, diverso, ambicioso y abierto a los agentes culturales”.
